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miércoles, 10 de octubre de 2012

Nueva sección: Vintage Records




Nos encanta Ramones y nos encantan las reseñas de discos viejos. Por eso hoy inauguramos esta sección donde analizaremos y recordaremos discos que marcaron una época o que simplemente nos encanten. El que da inicio es precisamente "Mondo Bizarro" de The Ramones.




La década del 80 no había terminado de la mejor manera para Ramones: si bien Marky había retornado al hogar, Dee Dee había decidido colgar su traje de ramone para iniciar una carrera en solitario, más volcada al rap que a sus inicios punks. “Brain Drain” no había tenido el éxito esperado, a pesar de que “Pet Sematary” había sido incluido en la banda de sonido de la película homónima. La inclusión del novel bajista C.J aseguraba sangre nueva, pero a la vez generaba incertidumbre sobre su desempeño en la banda. Las ediciones del recopilatorio “Ramonesmanía” y del disco en vivo “Loco Live” eran señales de que no había mucho material nuevo para entregar.

Pero contrariamente a lo que podía esperarse, y terminando con todas las especulaciones posibles, Ramones inicia la década en 1992 con un disco magnífico, pleno de madurez tanto lírica como musicalmente. Con pequeñas ayudas de gente como Skinny Bones, Daniel Rey, Andy Shernoff de The Dictators, y hasta del propio Dee Dee (que les cede tres canciones), la banda da rienda suelta a todo su potencial.

El primer tema plantea desde las bases la preocupación acerca de la libertad de expresión en su país. “Censorshit” es una referencia al PMRC, grupo que se encargaba de poner las etiquetas de advertencia en los discos, y a Tipper Gore, la mujer de Al Gore, quien fuera vicepresidente de Estados Unidos. La intro de batería marca el pulso de la canción, que a plena furia protesta por quienes intentan coartar uno de los derechos fundamentales, nombrando inclusive a artistas como Ozzy Osbourne y Frank Zappa como estandartes de la libre expresión.

The Job That Ate My Brain” es una sátira de Marky compuesta a dúo con su amigo Skinny Bones (con quien luego fundaría la banda The Intruders). Un análisis de la alienación de la vida moderna en la que todos parecen tener como prioridad correr para llegar a tiempo al trabajo. Para ser la primera colaboración compositiva del baterista, no está nada mal.

A continuación, el primer single del disco: “Poison Heart”, de Dee Dee. Un bombazo que desde la primera oída se queda pegado, clásica composición de mister Colvin. Un ritmo tranquilo pero no menos contundente, donde Joey se luce con su voz de corazón roto cantando sobre la poca sensibilidad de la sociedad. 



Anxiety”, la otra composición de la dupla Marky-Bones, entra a todo vapor con la batería al frente y un ritmo acelerado. Una letra bastante paranoica con música acorde. El baterista destaca por sobre los demas con su incesante andar.

Luego sigue la primera canción cantada por C.J, escrita por el ex bajista. “Strength to Endure” es una oda a la supervivencia, a resistir sin bajar los brazos. Sin gran velocidad ni estridencia, marcha sobre el machaque de Johnny hasta estallar en el estribillo. Gran interpretación del nuevo integrante, quizás su momento más intenso dentro de la banda.



El momento Joey del disco se da con “It`s gonna be alright”. Sobre una base power pop recargada de guitarras, el Flaco se despacha con una letra súper optimista (compuesta junto a Andy Shernoff) dedicada a los fans, que según él, son los únicos que entienden a la banda. Grato momento casi de los años 60s con tanta melodía vocal.

En la lista de los mejores covers de la historia, debería estar la re lectura que Ramones hace de “Take it as it comes” de The Doors. Hasta se dan el lujo de invitar a  Joe McGinty de los Psychedelic Furs para que meta las teclas que en la versión original correspondían a Ray Manzarek. Durante un show en Hollywood de ese año, Robby Krieger (guitarrista de The Doors), subió para tocar una emotiva versión del tema. 



Otro aporte del nacido en Fort Lee (Virginia), como si el viejo Douglas tratara de canalizar sus ganas de seguir en Ramones. “Main Man” podría estar tranquilamente es sus discos solistas, ya que es casi una biografía de sus días más difíciles. C.J la canta con toda su furia y logra una performance contundente. 





Punk rock clásico de la mano de “Tomorrow she goes away” con su letra que habla de un amor enfermizo que no quiere alejarse. En esta canción la guitarra de Johnny pinta perfectamente el clima, y se luce con inspirados arreglos.

Siempre tiene que haber una balada en cada disco de Ramones, y esta vez no iba a ser la excepción. Joey regala una sentida canción (“I won`t let it happen”) en la que le asegura a su chica que las cosas malas no van a volver a pasar, mientras la banda se monta detrás de una guitarra acústica poco usual en el grupo pero siempre presente cuando del alto cantante se trata. 

Para “Cabbies on crack”, invitan a Vernon Reid de Living Colour, banda que se encontraba quizas en su mejor momento. El guitarrista aporta un solo retorcido que es la cereza de la torta en una historia del alto cantante acerca de un taxista drogado que lo lleva a toda velocidad por las calles de New York.

Heidi is a headcase” es tal vez el único tema intrascendente del disco. Punk básico que cuenta el amor hacia una chica un tanto alborotada, en la veta de nombrar a féminas como Sheena, Judy o Suzy. Aquí homenajean a Bob Dylan y a Stiv Bators.

El cierre es a todo bubble gum music con “Touring”, que en verdad había sido compuesto a principios de los 80s, más precisamente para las sesiones de grabación de “Pleasant Dreams”. Narra las vivencias del grupo en la ruta, pasando por lugares tan disímiles como Japón, España, México o Australia, pero siempre rescatando el espíritu de diversión por sobre todas las cosas. En esta canción, donde Marky parece querer reventar sus tambores, están de invitados en los coros Flo & Eddie, el dúo que supo ser parte de la banda de Frank Zappa

 

Cabe destacar que parte fundamental de la grandeza de este álbum se debe al retorno de Ed Stasium como productor, ya que el último disco en el cual habían trabajado juntos fue “Too tough to die” de 1984. Viejo amigo de la casa, supo sacar lo mejor de cada uno de los integrantes del grupo, y el brillo de las canciones es notable, logrando un trabajo a la altura de los mejores de la década. 





martes, 18 de septiembre de 2012

Die Toten Hosen Argentinien Tour 2012 @ Estadio Malvinas Argentinas 15-09-2012







El sábado fue la cereza del postre, la fiesta entre amigos: esta vez con Pil y su banda, y CJ Ramone tocando todos los clásicos de su viejo grupo. Muchísima gente por cada rincón del estadio, alemanes venidos especialmente para la ocasión, punks recalcitrantes de esos que se pasan dos horas frente al espejo para hacerse la cresta y cantan “El Avestruz” en vez de “First Time”, chicas emperifolladas en perfumes de última moda, chicos que parecen haber desayunado cerveza, fans de Ramones que solamente fueron por CJ pero se quedaron a ver que onda con DTH, pungas, posers, gente que se saca fotos de espaldas al escenario mientras la banda toca… De todo un poco, reflejo fiel de este cambalache modelo siglo XXI.

Como esa noche se estaba grabando el show para un futuro DVD, había que ser protocolar: la apertura es, como en el último disco, con “Ballast der Republik”, enganchada con “Liebesspieler”. Los saltos, los gritos, los globos y el alma al aire festejando 20 años de una comunión musical que trasciende fronteras idiomáticas. “Alles was war” y “Altes Fieber” aportan la cuota emotiva, mientras que “Vida Desesperada” y “Liebeslied” suman más furia. Los chicos de la platea no se bancan no ser parte del asunto y arriesgadamente deciden descolgarse y bajar al campo, hecho que genera corridas por parte del personal de Seguridad. Como de costumbre, nunca faltan los amigos de lo ajeno, y así puede verse a un morrudo muchacho de remera azul que sigilosamente aprovecha para quedarse con una que otra billetera.

Después de “Pushed Again”, volvieron a invitar a Pil para cantar “Ultraviolento”. Y cuando todos esperaban que se repitiera “Viva la Revolución” como en Mardel, Campi sorprendió anunciando “Represión”. Sí, el viejo tema anti represivo de Los Violadores modelo 81 aparecía galardonando la noche. De más está decir que todo el estadio coreó a voz en cuello el tema, mezcla de emoción e incredulidad. Luego, la seguidilla de clásicos con “Alex” y “Wünsch DIR was”, y cerrando la primera parte, “Días como estos” con una lluvia de papelitos que aflojó hasta las lagrimas de los más duros. 



Para iniciar los bises, el momento más esperado de la noche: NorbertoRusoVerea contó que la moción iniciada por dos fans de la banda había tenido éxito, e invitó a la diputada porteña María José Lubertino a entregarle a los Hosen el diploma de “Huéspedes de Honor de la Ciudad de Buenos Aires”, ante la alegría de la banda. Volvieron a tocar “Mi Buenos Aires Querido”, previo pedido de disculpas de Campi por su primitivo español. 



En la segunda tanda de bises, se esperaba que abrieran con “Strom”, pero volvieron a sorprender: invitaron a Attaque 77 para tocar junto a ellos el clásico “Donde las águilas se atreven”. Dos generaciones y dos países distintos de la mano, como para remarcar la idea en medio de un momento inolvidable. Claro, CJ andaba por ahí y era casi obligatoria la invitación. El energético bajista subió para acompañarlos en “Blitzkrieg Bop” de su extinta banda, y en “Should I stay or should I go” de The Clash. ¡Debe haber sido la primera vez que los Hosen tocan con dos bajistas! 





Última serie de bises, casi como un regalo de amigos. Breiti anuncia que van a hacer una canción especial para todos aquellos que los han seguido durante todo el tour, pero que no es muy conocida. Los vibrantes acordes de “Wort zum Sonntag”, el sentimental homenaje a Johnny Thunders, inundan el lugar que no puede más de tanto entregar el corazón ante cada tema de la banda. 



Ahora si, no hay tiempo de más: de la mano de “Schönen Gruß, auf Wiederseh'n” y “You’ll never walk alone” la noche perfecta ha llegado a su final. Sudor, cerveza, lagrimas, uno que otro golpe, y la noción de haber sido parte de otra cruzada heroica de una banda que ya está más allá de nacionalismos chauvinistas o de banderías políticas. Esta noche, Die Toten Hosen se consagró como una nueva pasión que late en los corazones argentinos.