El
acorazado alemán visitó nuevamente tierras gauchas en el tour de presentación
de su más reciente disco “Ballast der Republik”. Otra vez, no les alcanzó con
Buenos Aires y decidieron abrir el juego tocando en el norte argentino, más
precisamente en Tucumán y en Salta (años anteriores habían hecho lo mismo en
lugares como Cipolletti, Cosquín y Bariloche). En su viaje a través de las
provincias fueron acompañados por grupos de fans argentinos y alemanes cuya
pasión no conoce fronteras ni límites.
Es
destacable la pasión que despiertan en el público local estos fervorosos
alemanes (en verdad, el baterista Vom es tan inglés como el Liverpool). De un
pequeño show como invitados de Pilsen hace 20 años pasaron a ser un secreto a
voces hasta lograr reconocimiento masivo y heredar casi sin darse cuenta el
lugar dejado vacío por los míticos Ramones. Hoy en día despiertan casi la misma
pasión que los Fast Four y hasta los han superado en cantidad de shows
brindados en esta parte del continente.
Las
fechas de los Hosen estaban planeadas hace ya meses, y a último momento se
agregó lo que sería la fiesta aniversario ya que el 11 de este mes se cumplían
20 años justos de aquél show en el extinto Halley de la avenida Corrientes. Qué
mejor manera de empezar el recorrido en Buenos Aires sino con un show a pura
energía en el Teatro Vorterix? Sin grupos invitados ni mucha parafernalia, los
muchachos salieron a hacer lo que mejor saben: rockear la noche de la mejor
manera posible. Luego de la introducción con “Drei Kreuze”, sonó el tema que da
título al último disco y la euforia no tardó en desatarse. Aunque todos
esperaban más temas viejos, había canciones nuevas entre manos y tenían que
presentarlas en sociedad. Así, fueron pasando clásicos inoxidables como
“Liebesspieler”, “Hier Kommt Alex” enganchada con “Wünsch DIR was” y “Bonnie
und Clyde” mezclados con estrenos como “Altes Fieber” o el cover de Falco “Amadeus”.
Obviamente homenajearon a sus admirados Violadores con “Uno Dos Ultraviolento”
y hasta se desmarcaron con un oldie como “Verchwende deine Zeit” para delirio
de la vieja guardia.
Campino
enloquecido como siempre, Breiti traduciendo, Kuddel tirando magia desde su
guitarra y sus coros a puro grito, y la base de Vom y Andi infranqueable como
si del ejercito alemán se tratara. Las reglas eran pocas y claras, las de
siempre para quienes son habitues de la banda: “Cuando les damos una cerveza,
la comparten. Y si alguien se cae, lo ayudan a levantarse”, fue lo único que se
pidió desde el escenario. Preso del delirio, el rubio cantante no duda en
tirarse varias veces a esa pileta humana que lo rodea. Claro que vuelve sano y
salvo, el placer de estar cerca de él es superior a las ganas de raptarlo y
guardarlo para siempre en la mesita de luz tanto de quinceañeras enamoradas
como de treintañeras que lo ven como el amante perfecto. El mismo amante
perfecto que pide disculpas por ser responsables de la muerte de cientos de
vacas a manos de su voracidad por los bifes argentinos, y que luego hace de maestro de escuela pidiendo que se sienten en el piso al empezar "Steh Auf".
No faltaron más covers
como “Do anything you wanna do” de Eddie and the Hot Rods, “Should I stay or
should I go” de The Clash o “Blitzkrieg Bop” de The Ramones, aunque la perla de
la noche fue la bizarra versión del tangazo de Carlos Gardel “Mi Buenos Aires querido” cantado
en un castellano risible por Campino antes de enganchar con una furiosa versión
de “Du Lebt nur Einmal”. Las caras de todos cuando el vocalista empezó con
aquello de “El farolito de la calle en que nací…”, exceden todo tipo de
explicación. Claro que si la idea es participar, nada como los Hosen: invitan a
chicos del público a ser parte de la banda por un rato. Un fan se hace cargo
del micrófono para entonar “Alles was war” con una notable calidad, y otro fanático
sube a hacer lo suyo con la guitarra para sumarse en “Paradies”, mientras
Breiti lo ayuda indicándole las notas.
Hubo
lugar para la emoción en medio de “Días como estos”, la canción que tradujeron
especialmente al castellano de la mano de sus amigos de La
Vela Puerca, así como también el clásico
cantito “Olé olé olé olá” en “Auswärtsspiel”, otro tema dedicado al pasional
público argentino. Se guardaron otras viejas gemas, “Reisefiber” y
“Glückspiraten”, y luego la seguidilla de clásicos para llegar al final: “All
die Ganzen Jahre”, “Bis Zum Bitteren Ende”, “Schönen Gruß, auf Wiederseh'n” y
el himno de cancha “You’ll never walk alone” con todos con los brazos
extendidos y abrazados. Un ritual para iniciados y para los de siempre, hermanados
en un show sin fisuras de la banda alemana más argentina que existe.
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