martes, 18 de septiembre de 2012

Die Toten Hosen Argentinien Tour 2012 @ GAP 13-09-2012






En Mar del Plata apareció la magia, esa que todos saben que vive en el corazón de esta banda de desaforados. No es que haya un truco o que sean David Copperfield, pero estos cinco dementes tienen un as bajo la manga: muchísimo manejo del escenario y la capacidad de prenderse fuego aún en una ciudad balnearia. Y esta vez venían estimulados por el show del Vorterix, así que subieron la apuesta: ahora era a todo o nada, y pusieron toda la carne al asador de GAP. Del nuevo disco poco y nada, ya de entrada eligieron salir a matar con “Strom” y el lugar parecía no dar abasto para tanta adrenalina. Para peor, enganchar “Du lebst nur einmal” con la furiosa intro de “Auswärtsspiel” es como querer apagar un incendio con gasolina. La inevitable sensación de haberse sacado la lotería es innegable: la banda está aceitadísima, Vom y Campi se transforman en verdaderas máquinas que juegan para 10 puntos, el público responde a pura energía y sin cantos demagógicos, y ver a una banda de primer nivel por poco más de 100 pesos se vuelve casi un regalo del cielo.  



Porque no solo del punk vive el Hosen, y porque también hay un corazón detrás de tanta algarabía, sigue “Alles was war” y toda su melancolía acerca de un amor que ya no está, para cantar con lágrimas en los ojos. Pero como la calma dura poco, otra vez a saltar con “Hang on Sloopy” y Campi enseñando el pasito que hay que hacer, a saltar sin música hasta que Vom, el pequeño gigante, arremete con los tambores para que todos intenten llegar casi hasta el techo del lugar. El calor no da tregua, la performance es infernal, y nadie quiere parar. El cantante parece estar envuelto en llamas: va y viene de una punta a la otra del escenario, bebe un sorbo de cerveza e inmediatamente arroja la lata al público, que lo agradece como si fuera el maná que cae del cielo, intenta comunicarse aunque como él mismo reconoce, “mi español es mierda”, riega a todos los presentes con rociadores de agua, se sube a las vallas y se para casi sobre los hombros de los de Seguridad, que lo sostienen de las piernas para que no lo absorba el abismo de gente que lo espera con ansias.



Luego de “Paradies” y “Bonnie und Clyde”, efectiva dupla de “Opium fürs Volk”, otro regalo: “Call of the wild”, y las gargantas al límite acompañando el grito de guerra. Pero aún hay más, y como si manejaran el Durango 95 de “A Clockwork Orange”, se van de paseo a los 80s y traen ese temazo llamado “1000 gute Grunde” ante el asombro de todos y la emoción de muchos treintañeros. Para “Liebeslied”, Campino incita a cantar el coro introductorio, y ante la respuesta del público dice que “esto está bien, es grandioso para Montevideo Uruguay, ¡pero esto es Argentina!”, y todos dan su mejor esfuerzo en la segunda oportunidad hasta casi romper los tímpanos de la banda. Como para dejar en claro que es una noche única, Breiti afirma que están entre amigos y por eso van a tocar más temas viejos: los parlantes crujen al ritmo de “Mehr Davon”, otro cañonazo de los 80s. Parece ser que la fiesta de los 20 años en Argentina no era en el Vorterix sino que se mudó a Mar del Plata. Como sea, todo es perfecto: demasiada alegría arriba y abajo del escenario.



Para continuar, invitan a Pil, ex vocalista de Los Violadores, para entonar el clásico “Uno Dos Ultraviolento” y la combativa “Viva la revolución”. Campi hace los coros y construyen un dueto impecable. Luego de “Días como estos”, la banda va a por un merecido descanso, mientras el público se prepara para lo que viene, que promete ser mejor aún. Y al retornar, el grupo saca otro conejo de la galera: Breiti avisa que van a tocar un tema de 1987, y salen con  Halbstark”, el cover de The Yankees que habían versionado con Die Roten Rosen, su banda paralela. De no creer, esto parecía sacado de un cuento de hadas. Pura magia alemana en la costa argentina. El primer set de bises termina con “Eisgekühlter Bommerlunder” y su amor a la bebida del norte de Alemania, mientras los fans tratan de seguir la letra a velocidad supersónica. 



 Última parte del show, y quizás la más caliente. Campi invita a Mariano Asch, el productor local, para que traduzca sus palabras de agradecimiento, y Vom lo recibe arrojándole cerveza. Ante los aplausos del respetable, disparan una violentísima versión de “All die Ganzen Jahre” y el rubio vocalista aprovecha para tomar impulso, saltar y caer de lleno en medio del pogo. Escena épica, digna de los mejores shows de este país. “Zehn kleine Jägermeister” es un derroche de felicidad con la gente abrazada y haciendo el pasito de los alces. Si de coreografías se trata, “Schönen Gruß, auf Wiederseh'n” es la banda de sonido perfecta: todos arrojando golpes al aire mientras el grupo se apresta a retirarse, como siempre de la mano de “You’ll never walk alone”.

         Demasiado rock, demasiada amistad, demasiada alegría, demasiado de todo lo bueno que tiene la música: Die Toten Hosen se ganó el amor del público de la mano de shows como éste, y noches como las de Mar del Plata parecen tener destino de históricas. 

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